English Imagen: Escuela Tecnológica Instituto T&eacutecnico Central. Establecimiento Público de Educación. Colombia

Reflexiones en Tiempos del Coronavirus

Hno. Ariosto Ardila Silva

Tercera reflexión: este es un instante decisivo en la historia del planeta tierra

Podemos decir que esta enfermedad zoonótica, epidémica o pandémica, hace parte de la homeostasis de la naturaleza o de los ecosistemas que buscan autoregular las poblaciones, para evitar así, las alteraciones de los sistemas planetarios, donde se dan diferentes manifestaciones de vida a través de organismos vivientes o especies.

El biólogo colombiano Camilo Mora, profesor en la univerisdad de Hawái, y quien hace pocos años presentó un artículo en la revista Science, calculó una cifra que a Darwin le hubira gustado conocer: el número de especies animales, plantas, algas, protozoarios y bacterias del planeta es 8.7 millones. Antes, algunos calculaban que el número de especies se reducía a 3 millones y otros que se aproximaba a 100 millones, pero sea el número que sea, otros científicos afirman que nos encontramos en la sexta extincion de epecies por causas antrópicas. Este mismo biólogo con motivo del día de la tierra publicó un artículo en la misma revista, sobre el control del crecimiento de la población que sigue amenazando el futuro del planeta. La pregunta que se hace en dicho artículo es, ¿se debe controlar el tamaño de la población humana para evitar el colapso ecológico de la tierra? Teniendo como referencia pruebas cintíficas de varios años, se estima que si el crecimiento actual de 7700 millones de personas se mantiene, se alcanzarían los 11200 millones de humanos para finales del siglo y la producción de alimentos se debería aumentar en un 70% los próximos años. Una nueva pregunta que se hace el biólogo: ¿es posible proveer esa cantidad de recursos sin perder más biodiversidad?, sabiendo que la pérdida de biodiversidad atenta contra la vida en el planeta. Lo que preven algunos científicos es que la tecnología agrícola no dará cuenta para solucionar este problema de seguridad alimentaria. En consecuencia, regular la población, especialmente a través de la educación, es una alternativa que debe estar en el centro del debate político y científico. Dice el artículo que es una realidad lastimosa el que estamos destruyendo el planeta. Deforestamos entre seis y diez millones de hectareas de bosques por año, extinguimos alrededor de 20000 especies anuales, nos comimos casi todos los depredadores de los océanos, los grandes mamíferos en la suerficie terrestre casi están extintos.

En el planeta actualmente hay cerca de 12000 millones de hectáreas que se pueden usar sosteniblemente, asegurando que cada persona pueda tener 3 hectareas para tener una calidad de vida aceptable, el cálculo simple muestra que en el planeta solamente debería existir de 3000 a 4000 millones de personas. Si la humanidad es incapaz a través de la educación de controlar su población, existen otros mecanismos naturales, como ciertos fenómenos catastróficos globales, por ejemplo, la actual pandemia, para alcanzar un equilibrio, donde tengan cabida las otras formas de vida.

La humanidad ya estuvo cerca de desaparecer. Fue tras la terrorífica erupción volcánica de Toba, Indonesia, hace 75.000 años. Esta supererupción arrojó tal cantidad de materiales a la atmósfera que provocó “efectos comparables a los escenarios de un invierno nuclear”. La población humana parece haber pasado por un cuello de botella en este momento, de acuerdo con algunas estimaciones cayó hasta unas quinientas hembras reproductoras en una población mundial de aproximadamente 4.000 individuos. Aunque también podemos afirmar que, dada la juventud del ser humano (aproximadamente la edad del hombre es 200000 años), el grado real de variación genómica humana es sorprendentemente baja, inferior al de muchas otras especias, por ejemplo, que el de los chimpancés. Por los pocos años que llevamos en la tierra como especie, somos mucho más parecidos que diferentes, por lo tanto, somos lo mismo, solo que de un color diferente; lo que conlleva a que seamos más susceptibles a enfermedades, epidemias y pandemias. Siddhartha Mukherjee dice: una consecuencia lógica de la flor de nuestra juventud es que ni siquiera hemos tenido tiempo de probar la manzana envenenada.

Introducción 
Primera reflexión: la neguentropía de la vida
 
Segunda reflexión: la muerte, máxima entropía para la vida 
Cuarta reflexión: ¿qué hacer en estos momentos?